Los encuentros de juego son abiertos a la comunidad de cada institución convocada por el proyecto ENTRE: los socios de un club social y deportivo y las familias del barrio; la comunidad escolar de una escuela pública; las familias de trabajadores afiliados a su sindicato; la reunión entre hijos y padres, nietos y abuelos en un espacio de la memoria. La idea es que en cada encuentro los participantes hagan lazo entre ellos a partir de sus modos de relacionarse, su pertenencia a la institución y el sentido de comunidad que puedan volver a crear durante el desarrollo de la experiencia. A diferencia de las políticas de gestión cultural que privilegian el número de participantes y de esta manera neutralizan las diferencias de cada grupo social, el proyecto Entre genera la reunión de una cantidad limitada de personas en un lugar que forme parte de su historia y de su vida, en donde el juego habilite otros modos de estar juntos manteniendo viva su singularidad.