jueves
El cuarto ENTRE lo pensé sumando a la novedad que nos ofrece el EcuNHI, la experiencia vivida con los ENTRES anteriores.
Decidimos ampliar la convocatoria por el sentido de hacer el encuentro en un lugar que fue uno de los campos de concentración de la última dictadura militar, la ESMA.
Invitar a padres, hijos, abuelos y nietos sin distinción, es también otra manera de involucrar al proyecto con la historia y de provocar el ENTRE con el pasado, de generar una ocasión para preguntarnos si la familia que tenemos o que decidimos inventar implica también un modo de elaboración del pasado común.
Aceptar el desafío de afirmar la vida y acompañar esa tarea en un lugar donde muchas vidas fueron robadas, apropiadas, mutiladas.
Y hacerlo sin premeditación, con la inocencia de desconocer los efectos y de multiplicarlos entre todos los que asistamos ese día.
Cuarto ENTRE
guión del video del Tercer ENTRE
El video del Tercer ENTRE surge de la necesidad de documentar un proceso en donde se problematizó la organización que nos habíamos dado hasta ahora.
Es la primera vez que nos preparamos para un ENTRE que se realizó sin sus participantes, en donde pudimos evidenciar la relevancia del proyecto como un camino abierto de ideas, interrogantes, decisiones que profundizan la apuesta y el riesgo.
En este caso lo que aparenta ser el resultado de un trabajo en común entre un equipo y un grupo de participantes, la realización del ENTRE en un día y un lugar determinado, se mostró como una posibilidad nueva de pensar lo que sostiene nuestro proyecto.
Durante el proceso de producción del Tercer ENTRE tuve la necesidad y la complicidad activa de todos los que integran el proyecto ENTRE, de aceptar esta experiencia que dada su novedad, se volvía más incierta que los ENTRES anteriores.
En nuestra última reunión de equipo, que surgió el mismo 23 de julio, reflexionamos sobre las distintas decisiones que podrían haber colaborado con la situación de que sus participantes potenciales no asistieran.
La elección del cheLA como lugar para hacer el encuentro no reunía las características de los lugares elegidos hasta el momento. No tiene convocatoria propia, en este sentido es más parecido a un no-lugar que a una institución que tiene una identidad histórica y reconocida en el barrio. Si bien allí se realizan actividades socioculturales para el barrio, las concretan organizaciones que utilizan las instalaciones del cheLA. Esta es una diferencia fundamental, ya que EL Primer y el Segundo ENTRE se realizaron en lugares que poseen una trayectoria institucional muy clara para sus participantes. Si bien la elección del espacio en este caso no se guió por el concepto inicial del proyecto, en donde el espacio está directamente vinculado al grupo social que se convoca, nos pareció que el cheLA facilitaría el acceso, no solo, aunque principalmente, de las familias del MTL del barrio Monteagudo que viven a dos cuadras, sino eventualmente de los vecinos de Parque Patricios.
La última semana previa al encuentro, durante la cual decidimos reforzar la difusión en el barrio, constatamos lo que habíamos intuído en un principio. De las personas con las que hablamos, que son una referencia importante ya que viven en el barrio de Parque Patricios hace 30 años (la abuela de Macarena, cámara y editora del material documental del proyecto, la recepcionista del Club Huracán, el dueño de la librería más importante del barrio, entre otros) no conocían el cheLA. Es muy claro geográficamente lo que sucedió en Parque Patricios como consecuencia de los largos años de crisis social, económica y cultural ocasionada por las políticas neoliberales: el barrio está dividido en dos y la avenida Caseros grafica ese abismo social. El cheLA está ubicado en el área más empobrecida del barrio, la más cercana a la villa de emergencia, mientras que la zona donde hay mayor circulación, donde están la mayoría de las escuelas, comercios y vida social es del otro lado del Parque, donde el cheLA es desconocido.
Es inquietante evidenciar lo que significa en este caso, cruzar “una línea,” una avenida que se presenta como valla o muro invisible…
La elección del MTL en esta convocatoria, nos hizo tomar decisiones impensadas hasta ese momento.
Ya habíamos comenzado la difusión en el Instituto Bernasconi, (que nos permitió también una observación de los grupos sociales que vive el barrio, y que están escindidos entre las escuelas de jornada completa y las de jornada simple que conviven en esta institución) y habíamos tenido una entrevista en la radio barrial, cuando decidimos acercarnos a los MTL que viven en el barrio Monteagudo, dentro del radio geográfico de Parque Patricios.
Si bien la entrevista fue organizada por teléfono, cuando llegamos tuvimos la impresión de que el encuentro había sido en parte casual. Unos minutos después de tocar el timbre en la oficina del MTL, que está dentro del complejo, vimos que se acercaban tres mujeres salpicadas de blanco (estábamos a dos días de las elecciones en la ciudad, eran de la dirección del MTL y estaban en campaña). Nos hicieron subir, y lo que parecía ser un encuentro de 5 ‘, que fue el tiempo que una de ellas, Carmen, nos dio en un principio, terminó siendo de una hora y media.
Nos llamó la atención cómo a partir de nuestra explicación del sentido del proyecto ENTRE y del encuentro de juego, nos contaban cómo funcionaba en las familias de los compañeros, el vínculo entre padres e hijos, el rol de las madres en la crianza, la distancia de los padres, los modos de apropiación de los niños de las calles que rodean el complejo, nos entusiasmaba escuchar cómo la dirección política incide, acompaña e intenta actualizar un programa de izquierda y su proyección en la vida cotidiana de su gente, lo que en ese momento ensayé en voz alta como “una educación ética y política en la infancia.”Sobre todo, fue muy revelador escuchar la conciencia transformadora que tienen sobre la noción de propiedad, que al contrario de una educación donde la propiedad colectiva es fruto de un aprendizaje en el resentimiento, en este caso la idea de apropiación tiene una visión liberadora y fundamental en la construcción de la subjetividad.
Decidimos ampliar la convocatoria a 50 familias (prácticamente el doble en relación a los ENTRES anteriores).
La organización que les propusimos era la que había sido funcional a nuestro proyecto, para eso necesitábamos contar con su autorización para ir al barrio, conversar con los compañeros, conocerlos e invitarlos en forma personal, mediante un acercamiento paulatino y una visita regular al complejo durante un lapso de dos semanas.
Su respuesta fue que ellos tenían un criterio democrático de participación, lo que les demandaba incluir en la convocatoria a todos los barrios donde el MTL tiene distribuída la organización. Nosotros aceptamos sus condiciones y priorizamos su tarea, en pos de crear y mantener una relación de confianza e interés mutuo, y les entregamos 100 invitaciones para que las repartan a su criterio. Ellos a su vez nos propusieron que tuviéramos una reunión para evaluar la recepción de los compañeros.
Pero no asistieron a la reunión siguiente, y a partir de allí la comunicación se dificultó, sólo tuvimos una breve conversación telefónica en la que nos afirmaron que la organización había respetado las pautas que habíamos diseñado y que habían propuesto a las familias elegidas que utilizaran el encuentro de juego para probar acercarse a los niños con los que los padres tenían más dificultades de relación.
Al encuentro del 23 de julio sólo asistió Elvis Tobar, miembro de la dirección del MTL y su hijo Elvis Tobar.
Frente a este hecho, lo que pensamos es que la mediación de la dirección sin la posibilidad de nuestro contacto directo con la gente, no colaboró en lo que nosotros habíamos comprobado de los encuentros anteriores sobre la necesidad de crear el vínculo a partir de los acercamientos, las conversaciones, el tanteo, la observación, el registro de los códigos de relación y las versiones que de ese código común tiene cada uno, de cómo ese tiempo va creando una relación de confianza mutua y que el encuentro final es producto de esa elaboración colectiva y transitoria.
También pensamos que la difusión extendida no es funcional a la organización del encuentro, ya que cuanto más abarcadora más difusa se vuelve, por el contrario cada ENTRE interpela la idea de masividad y la producción a mayor escala, cuanto más próximo y directo sea el vínculo, más posibilidad tiene cada ENTRE de crear las condiciones para que los participantes puedan singularizar su experiencia.
Otra reflexión es acerca de la motivación de los participantes, pensamos que el conflicto entre padres e hijos no es el motor sino el deseo simple de participar. El encuentro no necesita una intención previa que lo justifique, sino que el sentido lo crean el adulto y el niño que juegan sin saber lo que va a ocurrir ni en qué va a devenir la relación, creemos que de esa manera pueden reinventar el lazo que los une, descubriendo sus posibilidades y su potencia creadora sin determinarla de antemano.
Esta experiencia nos ayuda a confirmar las ideas con las que iniciamos el proyecto y que nos guiaron en la producción del Primer y Segundo ENTRE.
El video del Tercer ENTRE que registra los problemas que generó durante su desarrollo y las reflexiones posteriores, será editado junto con el material audiovisual de los preparativos del día 23 de julio de 2011 en cheLA.
